domingo, 14 de abril de 2013

La casa

Bogotá es mi casa.
Eso lo se yo y todos los que me conocen.
El avión aterriza en El Dorado y siento que una parte de mi vuelve. Respiro.

Cuando estoy en Bogotá me siento mas liviana, menos preocupada. Es siempre un placer volver a mi ciudad y volver a ver sus montañas, su caos, sus cielos grises. Es una felicidad enorme encontrarme en un sitio donde hay tantas y tantas personas que me quieren, que me extrañan. Me llena de alegría estar en un sitio en donde mi vida social tiene  por fin, vida. Allá no soy la solitaria anónima que vive en un rincón de California. Allá en mi ciudad querida, tengo familia para abrazar y amigas para echar chisme y destinos y planes y almuerzos y lo mejor, mi acento es el mismo que el de todos los demás. Felicidad total.

Hay cosas que no cambian. Todavía le tengo fascinacion a las luces de la torre Colpatria; al centro y caminar por La Candelaria sin propósito alguno. Todavía amo la lluvia bogotana. Todavía me gusta ir a tomar café a Juan Valdéz. Todavía compro libros y pido rebaja. Todavía me gustan las panaderías y el pan recién horneado el domingo en la mañana. Todavía me gustan los tamales y la Club Colombia - no en la misma comida, claro-.

It's the little little things...
Vuelvo a ser la consentida de mi mama y la 'niña' de mi papa. Vuelvo a ser la hermana, la tía, la mejor amiga, la colega, la sobrina, la nieta, la prima de alguien, de muchos. Vuelvo y vuelve una parte de mi que no regresa conmigo a estas tierras lejanas, es una parte de mi que deje el día que me subí al avión y le dije a mi mamá que volvía en un año, una parte de mi que ni yo misma imagine dejar atrás permanentemente.

Pero no quiero pensar en cosas medio amargas, quiero pensar en lo mucho que disfrute mis cortas vacaciones en Colombia y por lo pronto, me complace contarles que soy tía de otra preciosa niña, con la que comparti muchos de mis días en Bogotá. María Juliana, es otra de mis muchas razones para siempre, volver.

1 comentario:

  1. "Es una parte de mí que dejé el día que me subí al avión y le dije a mi mamá que volvía en un año". Frase matona.

    Ahora me doy cuenta de que no es una idea mía ésa de que una parte de nosotros se queda en nuestro país de origen y no nos acompaña en el viaje. Se queda esperando por el día en que volvamos a nuestras raíces a hacer nuestras las caminatas en las plazuelas y la comida típica de nuestro país, a hablar confiadamente nuestro idioma y a abrazar a todos ésos que nos vieron partir.

    Ay. Qué difícil es no poderlo tener todo. Lo importante, supongo, es que cada vez que regresas a este país ajeno, recuerdas que aquí también perteneces.

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